Existe lo repentino y lo ineludible.
Y en el medio, está la vida.
No se puede vivir por el bien del otro. Por mucho que quieras, no puedes mantenerte vivo solo porque otras personas quieren que vivas.
Lo mira y, tal vez, no vea su futuro pero, sin lugar a duda, ve su presente.
[…] así como no existe el para siempre, tampoco existe lo completo.
Una parte de ellos dejó de estar unida y empezó a ser lo mismo.
¿Y ahora que queda?, se pregunta.
La satisfactoria respuesta es nada.
No existe una razón por la cual debamos sentirnos avergonzados de nuestro cuerpo o de nuestro amor.
La sensación de que el mundo está lleno de gente que piensa que diferente es sinónimo de tener un problema, de algo que está mal.
Apropiada. Esa palabra es una jaula muy bien adornada donde encerrar la verdad y dejarla colgada en una habitación a la cual nadie se atreve a entrar.
[…] una forma casi segura de morir es creer que ya estás muerto.